La inteligencia artificial (IA) es una realidad cada vez más presente en las organizaciones y empresas de todo el mundo. Según una reciente publicación de Gallup, multinacional dedicada al análisis y consultoría en la gestión de organizaciones, el 75% de los líderes en Recursos Humanos del Fortune 500 entrevistados considera que la IA reemplazará puestos de trabajo en los próximos tres años.
Esta cifra es alarmante y plantea dudas sobre el futuro del empleo en la era digital. La automatización y la inteligencia artificial están cambiando la forma en que las empresas operan y, en consecuencia, están afectando a los trabajadores. La pregunta es, ¿qué pasa con los derechos laborales de estos trabajadores?
A inicios del 2024, UPS, el gigante del transporte y logística, anunció un plan de desvinculación que afectaba a más de 12,000 trabajadores a nivel mundial. El objetivo de este plan era adecuar sus equipos de trabajo a los nuevos desafíos que proponía la modernización de sus procesos y las nuevas tecnologías.
Este anuncio de UPS es solo un ejemplo de la tendencia global hacia la automatización y la digitalización en las empresas. La pregunta es, ¿qué medidas se están tomando para proteger a los trabajadores que corren riesgo de perder sus empleos debido a la IA y la automatización?
La respuesta es que todavía no hay medidas claras y efectivas para proteger a los trabajadores en esta situación. La mayoría de las empresas se están enfocando en la eficiencia y la productividad, sin considerar el impacto que esto tiene en la vida laboral de sus empleados.
Es hora de que las empresas y los gobiernos comiencen a tomar medidas para proteger a los trabajadores y garantizar que sus derechos laborales sean respetados en la era digital. Esto puede incluir la formación y el reciclaje de los trabajadores, la creación de nuevos puestos de trabajo que complementen a la IA y la automatización, y la implementación de políticas laborales que garanticen la justicia y la igualdad en el mundo del trabajo.
La IA y la automatización no tienen que ser una amenaza para los trabajadores. En realidad, pueden ser una oportunidad para que las empresas mejoren su eficiencia y productividad, y para que los trabajadores desarrollen nuevas habilidades y competencias. Sin embargo, es importante que se tomen medidas para garantizar que los trabajadores no sean perjudicados por estos cambios.