Después de ser ya protagonista en el pasado derbi madrileño ante el Atlético de Madrid y, antes, ante el Valencia, donde acabó expulsado, Jude Bellingham volvió a las andadas ayer en el reñido partido ante Osasuna en El Sadar (1-1). El centrocampista del Real Madrid fue expulsado por segunda vez esta temporada, en ambos casos por protestar al árbitro y decirle 'que te jodan' ('fuck you'). Y se está a la espera de la sanción que le pueda caer.
La carrera de Bellingham en el Real Madrid ha estado marcada por momentos de genialidad en el campo, pero también por una impulsividad que le ha llevado a cometer errores costosos para su equipo. La expulsión en el partido ante Osasuna no es más que el último capítulo de una serie de incidentes que han puesto en tela de juicio su capacidad para controlar su temperamento.
En el partido ante el Atlético de Madrid, Bellingham ya había demostrado su habilidad para tomar decisiones importantes en el campo, pero también su tendencia a dejarse llevar por la emoción. Y ante el Valencia, su expulsión por protestar al árbitro dejó a su equipo con diez jugadores en el campo y sin su jugador estrella.
Ayer, en el partido ante Osasuna, Bellingham volvió a cometer el mismo error. Después de una serie de decisiones polémicas del árbitro, el centrocampista inglés perdió la calma y se dirigió al árbitro con una frase que no tiene lugar en el fútbol. La consecuencia fue inmediata: la tarjeta roja y la expulsión del partido.
La sanción que le caerá a Bellingham es aún desconocida, pero lo que es seguro es que tendrá que trabajar en su control emocional si quiere convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo. El fútbol es un deporte de pasión y emoción, pero también es un deporte de disciplina y respeto. Bellingham debe encontrar un equilibrio entre su genio en el campo y su capacidad para controlar su temperamento.
El Real Madrid, por su parte, también tiene una responsabilidad en el desarrollo de Bellingham. El equipo debe encontrar la manera de canalizar la energía y la pasión de su jugador estrella de manera positiva, y de ayudarle a superar sus debilidades. Con la experiencia y la guía adecuadas, Bellingham puede convertirse en uno de los mejores jugadores de la historia del Real Madrid.