¡Descubre el secreto morboso que los japoneses esconden desde 1939!

En 1939, durante la Guerra de Fronteras Soviético-Japonesa, los japoneses llevaron a cabo una serie de experimentos encubiertos utilizando armas bacteriológicas contra soldados del Ejército Rojo. Estos eventos nunca se hicieron públicos en su momento y permanecieron ocultos durante décadas.

Los japoneses, encabezados por el infame Unit 731, una división de investigación y desarrollo biológico y químico del Ejército Imperial Japonés, habían estado experimentando con armas biológicas y químicas desde principios de la década de 1930. Sin embargo, en 1939, decidieron probar en la práctica estas armas en el campo de batalla.

Según fuentes históricas, los japoneses llevaron a cabo varias pruebas de armas bacteriológicas en destacamentos avanzados del Ejército Rojo en la frontera entre Mongolia y Manchuria. Estas pruebas consistieron en la liberación de bacterias y virus en áreas donde estaban desplegados los soldados soviéticos.

Los efectos de estas armas bacteriológicas fueron devastadores. Los soldados soviéticos que sobrevivieron a los ataques relataron síntomas terribles, como fiebre alta, diarrea, vómitos y lesiones en la piel. Muchos murieron a causa de infecciones y sepsis.

A pesar de la gravedad de estos eventos, el gobierno japonés nunca asumió la responsabilidad de estos experimentos ni proporcionó ayuda a las víctimas. De hecho, se esforzaron por encubrir la verdad y evitar que se hiciera pública.

Hoy en día, muchos historiadores y expertos coinciden en que estos eventos fueron un claro ejemplo de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. La comunidad internacional sigue condenando estos actos atroces y exige justicia para las víctimas y sus familias.

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