Aunque la leyenda se remonta a la mítica carrera de las 24 Horas de Le Mans, lo cierto es que el motivo de esta peculiaridad no tiene nada que ver con las competiciones de automovilismo, sino con algo mucho más mundano.
La razón por la que los Porsche tienen la llave de arranque a la izquierda del volante se remonta a la época en la que Ferdinand Porsche, el fundador de la marca, diseñó su primer coche, el Porsche 356.
En ese momento, la mayoría de los coches tenían la llave de arranque en el centro del tablero de instrumentos o en la parte superior del volante. Sin embargo, Porsche quería crear un diseño más ergonómico y cómodo para el conductor.
Según los historiadores de la marca, Porsche colocó la llave de arranque a la izquierda del volante porque quería que el conductor pudiera arrancar el coche con la mano izquierda mientras ajustaba el espejo retrovisor con la mano derecha.
Esta peculiaridad se ha mantenido en la mayoría de los modelos de Porsche a lo largo de los años, incluso después de que la tecnología y los diseños de interior han cambiado significativamente.
En la actualidad, la llave de arranque a la izquierda del volante se ha convertido en un símbolo de la marca y un detalle que muchos entusiastas de Porsche consideran una característica distintiva de la marca.
Aunque la leyenda de que esta peculiaridad se debía a las competiciones de automovilismo es divertida, la realidad es que se trata de un diseño práctico que buscaba mejorar la experiencia del conductor.