Según fuentes cercanas al equipo, Simeone les recordó a sus jugadores la importancia de la unidad y la disciplina en momentos de adversidad. Les dijo que la derrota ante el Betis no era el fin del mundo, sino una oportunidad para aprender y crecer.
El técnico también les hizo ver que la crítica es parte del juego y que no debían dejar que los comentarios negativos les afecten. Les recordó que tienen la capacidad para superar cualquier obstáculo y que deben confiar en sí mismos y en su trabajo en equipo.
El discurso de Simeone pareció tener un efecto inmediato en la plantilla. Los jugadores salieron de la reunión con una nueva energía y determinación, lista para enfrentar los desafíos que se les avecinan.
La piña de la plantilla también jugó un papel importante en la reacción del equipo. Los jugadores más experimentados, como Oblak y Koke, asumieron un papel de liderazgo y ayudaron a levantar el ánimo de sus compañeros.
En conjunto, el mensaje de Simeone y la piña de la plantilla parecen haber sido las claves para que el Atlético pueda levantarse y seguir adelante. Ahora, el equipo debe demostrar que puede traducir esa energía y determinación en resultados en la cancha.