En el deporte, y, en especial, en el fútbol no existe la justicia. A menudo nos encontramos con partidos en los que un equipo domina completamente al otro, pero no logra obtener el resultado que merece. Ese fue el caso del Athletic en su encuentro contre el Betis.
El Athletic bordó el juego hasta el descanso, demostrando una supremacía clara en el campo. Fue infinitamente superior al Betis y mereció marcar media docena de goles. Sin embargo, cuando el árbitro pitó el final del primer tiempo, el marcador reflejaba un empate.
Es difícil de creer que un equipo pueda dominar de esa manera y no lograr obtener el resultado que merece. El Athletic creó oportunidades claras de gol, pero no pudo materializarlas. El Betis, por su parte, apenas pudo crear peligro en el área contraria.
La segunda parte del partido fue muy diferente. El Betis logró reorganizarse y comenzó a crear más oportunidades de gol. El Athletic, por su parte, se mantuvo firme en la defensa, pero no pudo encontrar la claridad en el ataque que había demostrado en el primer tiempo.
Al final del partido, el resultado fue un empate que no refleja la realidad del juego. El Athletic se sintió injustamente tratado por el destino, ya que no obtuvo el resultado que merecía. Sin embargo, el fútbol es un deporte impredecible, y a veces la justicia no es siempre la que decide el resultado de un partido.