En un mundo donde el dinero parece ser el único motor del éxito en el fútbol moderno, hay historias que desafían la norma y recuerdan que, en el fondo, este deporte sigue siendo un juego de pasión y corazón.
La gesta de los peludos del 28 es una de esas historias que hace que la gente se detenga y piense en lo que realmente importa en el fútbol. Es una de las gestas más bellas del fútbol provinciano y de los tiempos románticos de la pelota.
En una época donde la globalización ha convertido el fútbol en un negocio más que en un deporte, es reconfortante saber que todavía hay equipos y jugadores que se mantienen fieles a sus orígenes y a la esencia del juego.
La del Último Tango es una banda de peludos con corazón, que luchan por cada pelota, que enfrentan cada partido con la misma pasión que si fuera el último. Es una gesta épica que ha cautivado al público y ha demostrado que el fútbol todavía puede ser un juego honorable y emocionante.