No, no está agrandado. Pero la realidad es que Luis De la Fuente está quemado, que es distinto. Decepcionado con la Federación Española de Fútbol, la entidad que debía ser su mayor apoyo. Y tiene motivos para estarlo.
La situación se ha vuelto insostenible para el técnico, que ha visto cómo su trabajo y dedicación han sido cuestionados constantemente por la Federación. La falta de apoyo y la inacción ante los problemas que enfrenta el equipo han llevado a De la Fuente a un punto crítico.
La relación entre De la Fuente y la RFEF se ha ido deteriorando con el tiempo, y ahora parece que no hay vuelta atrás. El técnico ha expresado su frustración y decepción en repetidas ocasiones, pero sus palabras han caído en saco roto. La RFEF parece más interesada en mantener su propia estructura de poder que en apoyar al equipo y a su técnico.
La pregunta es, ¿qué sucederá a continuación? ¿Podrá De la Fuente encontrar la manera de superar esta situación y liderar al equipo hacia el éxito, o será demasiado tarde? La tensión entre el técnico y la RFEF es cada vez más palpable, y es probable que la situación se vuelva aún más complicada en las próximas semanas.
Una cosa es segura, la relación entre Luis De la Fuente y la RFEF ha llegado a un punto crítico. La decepción y la frustración han llevado al técnico a un estado de desesperación, y es probable que la situación se vuelva insostenible en muy poco tiempo.