¡La ironía de vivir más años pero peor! La realidad detrás de la 'edad dorada'

En las últimas dos décadas, la humanidad ha logrado un gran avance en cuanto a la esperanza de vida. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida promedio mundial ha aumentado en 5,5 años desde el año 2000, alcanzando los 72 años en 2019.

Este aumento se debe en gran medida a los avances en la medicina y la tecnología, que han permitido una mayor supervivencia de enfermedades y una mejor atención médica. Sin embargo, detrás de esta estadística aparentemente positiva, se esconde una realidad más compleja.

Resulta que, a medida que las personas viven más años, no necesariamente gozan de una mayor calidad de vida. De hecho, la brecha entre la esperanza de vida y la salud se ha ido aumentando en todo el mundo.

Según un estudio publicado en la revista Lancet, en 2019, el 35,4% de la población mundial presentaba al menos una discapacidad, mientras que el 14,3% tenía una discapacidad grave. Esto significa que millones de personas en todo el mundo viven con enfermedades crónicas o discapacidades que les impiden disfrutar plenamente de la vida.

Además, la carga de las enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad cardiovascular está aumentando en todo el mundo, lo que puede afectar significativamente la calidad de vida de las personas.

La explicación detrás de esta brecha es compleja y multifactorial. Por un lado, la población mundial está envejeciendo, lo que significa que hay más personas viviendo con enfermedades crónicas. Por otro lado, los estilos de vida sedentarios y las dietas poco saludables están contribuyendo a la epidemia de obesidad y enfermedades crónicas.

Ante esta realidad, es fundamental que los gobiernos y las organizaciones de salud trabajen juntos para implementar políticas y programas que promuevan la salud y el bienestar en todas las etapas de la vida. Esto puede incluir la promoción de estilos de vida saludables, la prevención de enfermedades crónicas y la provisión de servicios de salud de alta calidad.

En resumen, aunque la esperanza de vida ha aumentado en todo el mundo, la brecha entre la esperanza de vida y la salud se ha ido aumentando. Es hora de que tomemos medidas para abordar esta realidad y garantizar que las personas puedan disfrutar de una vida saludable y plena en todas las etapas de la vida.

Related Articles