La lluvia ha sido la gran protagonista en el Gran Premio de Japón de Moto2 que se llevó a cabo en el circuito de Motegi. En un giro inesperado de los acontecimientos, la carrera tuvo que detenerse en la primera vuelta debido a las condiciones climáticas adversas. La intensidad de la lluvia hizo que el trazado se volviera extremadamente peligroso para los pilotos.
Según las normativas establecidas, si una carrera no puede completarse en su totalidad, debe ser suspendida y eventualmente reanudada. En este caso, al no haberse podido completar al menos tres vueltas, la carrera debía ser reiniciada. Sin embargo, para garantizar la seguridad de los pilotos y considerando las condiciones climáticas, se decidió realizar la carrera sobre dos tercios de la distancia total programada inicialmente.
Así, la carrera de Moto2 se llevó a cabo sobre una distancia de 12 vueltas, en lugar de las 19 vueltas previstas inicialmente. Los pilotos y equipos tuvieron que adaptarse a las nuevas condiciones y reajustar sus estrategias para cumplir con la distancia reducida.
La modificación en la distancia y las condiciones climáticas hicieron que la carrera se convirtiera en un reto adicional para todos los involucrados. La lluvia y la pista húmeda exigieron una gran habilidad y concentración de los pilotos para mantener el control de sus motos y lograr completar la carrera de manera exitosa.