La derogación del decreto Omnibus ha supuesto un gran revés para aquellos que esperaban poder adquirir un vehículo ecológico con ciertas ventajas fiscales. A partir de ahora, las ayudas del Moves III para la compra de vehículos han dejado de existir, lo que supone un gran obstáculo para la transición hacia una movilidad más sostenible.
Entre las medidas que se han suprimido se encuentra la deducción del 15% en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por la compra de un coche eléctrico. Esta deducción era una de las principales ventajas para aquellos que deseaban adquirir un vehículo ecológico, ya que suponía un ahorro significativo en la hora de hacer la declaración de la renta.
La desaparición de estas ayudas supone un golpe para la industria del automóvil ecológico, que ya se encontraba en una situación complicada debido a la crisis energética y la escasez de componentes. Los fabricantes de vehículos eléctricos y híbridos se verán afectados negativamente por esta medida, lo que podría suponer un aumento en los precios de estos vehículos y una disminución en la demanda.
Por otro lado, la derogación del decreto Omnibus también supone un retroceso en la lucha contra el cambio climático. La transición hacia una movilidad más sostenible es fundamental para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mejorar la calidad del aire en las ciudades. La desaparición de estas ayudas puede frenar este proceso y hacer que sea más difícil alcanzar los objetivos de reducción de emisiones establecidos por la Unión Europea.
En resumen, la derogación del decreto Omnibus y la desaparición de las ayudas del Moves III para la compra de vehículos han supuesto un gran revés para la transición hacia una movilidad más sostenible. Es importante que se busquen alternativas para fomentar la adquisición de vehículos ecológicos y se siga trabajando hacia la reducción de emisiones y la mejora de la calidad del aire en nuestras ciudades.