La serie "Monstruos: La historia de Lyle y Erik Méndez" de Netflix ha generado un gran impacto en la opinión pública con su segunda temporada, que se centra en el caso de los hermanos Méndez, condenados por asesinar a sus padres en 1989. La trama presenta dos versiones de la historia: la de dos hermanos psicópatas que matan a sus padres para heredar su fortuna, o la de dos jóvenes víctimas de abusos sexuales que deciden vengarse.
Desde el principio, el caso Méndez llamó la atención de la opinión pública norteamericana debido a la Naturaleza brutal del crimen y la aparente falta de remordimiento de los hermanos. Sin embargo, a medida que avanzaba el juicio, salieron a la luz detalles que sugerían que los hermanos habían sido víctimas de abusos sexuales por parte de su padre, José Méndez.
La segunda temporada de la serie explora esta segunda versión de la historia, presentando pruebas y testimonios que sugieren que los hermanos habían estado viviendo un infierno en su hogar, y que su decisión de matar a sus padres fue un intento desesperado de escapar de la situación. Sin embargo, también se muestra la otra cara de la moneda, donde los hermanos son presentados como psicópatas que planean y ejecutan el asesinato de sus padres de manera calçuada.
La serie plantea la pregunta de ¿cuál de las dos versiones es la verdad? ¿Fueron los hermanos Méndez verdaderos psicópatas, o fueron víctimas de la crueldad de su padre? La respuesta no es fácil, y la serie no se inclina por ninguna de las dos versiones, dejando al espectador decidir.
La crítica ha sido dividida sobre la serie, con algunos argumentando que es demasiado sensible y que no da suficiente Importancia a la gravedad del crimen, mientras que otros la han elogiado por su habilidad para presentar una visión matizada y compleja de la historia. En cualquier caso, "Monstruos: La historia de Lyle y Erik Méndez" es una serie que no puede ser ignorada, y que plantea preguntas importantes sobre la Naturaleza del crimen y la justicia.