La externalización, junto a la simplificación normativa y la mejora de su calidad, serían el contrapeso al afán regulatorio de Bruselas. En este sentido, se ha planteado la posibilidad de crear una especie de 'tablero de control' regulatorio, que permita a la Unín Europea monitorear y evaluar el impacto de las regulaciones vigentes y futuras en los diferentes países miembros.
La externalización, en este contexto, se refiere a la transferencia de responsabilidades y funciones desde el gobierno nacional a organismos externos, como la Unín Europea. Esto permitiría reducir la complejidad normativa y evitar la duplicación de esfuerzos, al mismo tiempo que se garantiza que las regulaciones sean más efectivas y están mejor coordinadas.
La simplificación normativa también es una pieza clave en esta estrategia. Esto implicaría eliminar regulaciones obsoletas o innecesarias, y fusionar o consolidar otras que sean similares o redundantes. De esta manera, se reduciría la carga regulatoria que soportan las empresas y los ciudadanos, y se facilitaría el cumplimiento de las normas vigentes.
Finalmente, la mejora de la calidad de las regulaciones es esencial para garantizar que estas sean efectivas y no perjudiquen a las empresas o los ciudadanos. Esto implicaría realizar un análisis exhaustivo de los impactos potenciales de las regulaciones, y considerar la opinión de los diferentes grupos de interés antes de su implementación.
En resumen, la externalización, la simplificación normativa y la mejora de la calidad de las regulaciones son esenciales para reducir la complejidad regulatoria y promover la competitividad en la Unín Europea. Es importante que los países miembros y la Unín Europea trabajen juntos para implementar estas medidas y crear un entorno normativo más favorable para el crecimiento económico y el desarrollo sostenible.