Un comité de expertos de todo el mundo ha concluido que la obesidad debe ser considerada como una enfermedad, pero no según el peso corporal, sino según el aumento de grasa corporal. Esta nueva perspectiva marca un punto de inflexión en la forma en que se entiende y se aborda la obesidad, una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo.
Según los expertos, la clave para diagnosticar la obesidad no reside en el peso de una persona, sino en la cantidad de grasa corporal que tiene. Esto se debe a que la grasa corporal es un factor más preciso para determinar el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la obesidad, como la diabetes tipo 2, la hipertensión y las enfermedades cardíacas.
Los nuevos criterios de diagnóstico establecidos por el comité de expertos se centran en la medición del porcentaje de grasa corporal, en lugar del índice de masa corporal (IMC). El IMC se calcula dividiendo el peso de una persona en kilogramos por su altura en metros al cuadrado, y se ha utilizado tradicionalmente para determinar si una persona tiene sobrepeso u obesidad.
Sin embargo, el IMC tiene sus limitaciones, ya que no distingue entre la grasa corporal y la masa muscular. Por ejemplo, un atleta con una gran cantidad de masa muscular puede tener un IMC alto, pero no necesariamente tener una cantidad excesiva de grasa corporal. Por otro lado, una persona con un IMC bajo puede tener una gran cantidad de grasa corporal, especialmente si tiene una cantidad baja de masa muscular.
La medición del porcentaje de grasa corporal es un enfoque más preciso para diagnosticar la obesidad, ya que proporciona una estimación directa de la cantidad de grasa que una persona tiene en su cuerpo. Los expertos recomiendan que los adultos tengan un porcentaje de grasa corporal inferior al 25% para los hombres y al 35% para las mujeres.
La nueva perspectiva sobre la obesidad como una enfermedad también destaca la importancia de abordar las causas subyacentes de la condición, en lugar de solo tratar los síntomas. La obesidad es una condición compleja que involucra factores genéticos, ambientales y sociales, y requiere un enfoque integral para su prevención y tratamiento.
En resumen, la obesidad es una enfermedad que debe ser tomada en serio, y la clave para diagnosticarla y tratarla es la medición del porcentaje de grasa corporal. Los nuevos criterios de diagnóstico establecidos por el comité de expertos marcan un importante paso hacia la comprensión y el abordaje de esta condición, y es importante que los profesionales de la salud y el público en general estén informados sobre esta nueva perspectiva.