El 22 de enero de 1888 nació en la localidad mexicana de León de la Aldana quien fuera una auténtica figura del toreo, tanto en su país como en España. Rodolfo Gaona, que falleció hace cincuenta años en la Ciudad de México, compitió cara a cara con Joselito y Belmonte en la Edad de Oro del Toreo.
Alabado en su tierra como un mito, la crítica española tardó en reconocerle, debido, sin duda, a que junto a tardes en las que enardecía a los públicos con su elegancia y valor, ofrecía otras plenas de abulia. La plaza de toros de San Sebastián, el viejo Chofre, fue uno de sus feudos.
Allí contó Gaona con una legión de seguidores, sin que faltaran en las corridas de agosto muchos paisanos que viajaban a la capital vasca al reclamo de su ídolo. El ABC del 16 de agosto de 1916 publica la crónica de la corrida del día anterior en la plaza donostiarra, un mano a mano entre el mexicano y Joselito con toros de Santa Coloma.
El crítico abecedario Gregorio Corrochano, uno de los que le costaba entregarse con Gaona, aquel día le reconoció muchos méritos, aunque con salvedades. La crónica comienza: «Enhorabuena, Rodolfo Gaona», y sigue: «En la última corrida de San Sebastián has dado el rendimiento máximo taurino que puede esperarse de tus aptitudes, de tu valor y de tu voluntad.
No has dado también tu sangre, porque no la han querido los toros, no porque tú se la hayas regateado, que dispuesto a darla saliste». Corrochano reconoce el éxito alcanzado, aunque lo expone en un contexto a su favor, como gran avalista del pequeño de los Gallo: «Y todo este triunfo (que por eso es mayor), toreando mano a mano con Joselito», al que reconoce que espoleó el mexicano.
La crónica sitúa las condiciones en que Rodolfo Gaona llegó a la corrida: «Desde que empezó la temporada, con noble emulación, con aspiraciones legítimas, empezaste una lucha ruda, difícil, llena de tropiezos y dificultades que no pudiste vencer. Tenía que ser aquí...» Y sigue el relato en un sí pero no, con el crítico madrileño sin dar el brazo a torcer ante el diestro americano.
Y llegan los parabienes: «Esta corrida ha puesto de relieve que Gaona es un enérgico estimulante de Gallito, lo que bien aprovechado, dará lugar a interesantes corridas», y antes de la loa final define la tarde como «ligerita, frívola y elegante», para acabar como empezó: «Enhorabuena, Rodolfo Gaona. Nuestro reconocimiento. Tendremos que agradecerte muchas buenas tardes de Gallito».