No son pocos los artistas, músicos y productores que han recibido acusaciones de delitos sexuales. Por ejemplo, el productor Dr. Luke, el ejecutivo Russell Simmons o los artistas R. Kelly, Marilyn Manson, Axl Rose (de Guns N’ Roses) y Win Butler (de Arcade Fire), y la lista sigue. Otra cifra que demuestra que el abuso sexual está enquistado en el mundo de la música es una encuesta de 2018 que determinó que un 67% de las mujeres del sector había sido víctima.
Aun así, como lamentan varias activistas, la opinión pública siempre ha tratado cada uno de estos escándalos sexuales como casos sueltos y aislados, y no como una práctica generalizada en la industria musical. Esto ha llevado a una falta de accountability y a un entorno en el que las víctimas se sienten difícilmente creídas y enfrentan una gran presión para mantener en silencio sus experiencias.
El caso de Sean Combs es solo un ejemplo más de esta tendencia. A pesar de las acusaciones en su contra, ha logrado mantener su imagen y reputación intactas. Pero la pregunta es, ¿por qué hasta ahora no ha habido un movimiento #MeToo en el mundo de la música como el que se ha visto en la industria del cine y la televisión?
Una de las razones puede ser la falta de apoyo y solidaridad entre las mujeres en la industria musical. A diferencia de la industria del cine y la televisión, donde las mujeres han organizado movimientos y han hablado abiertamente sobre sus experiencias, en la música, las mujeres parecen estar más aisladas y menos dispuestas a hablar.
Otra razón puede ser la falta de visibilidad y representación de las mujeres en posiciones de poder en la industria musical. Según una investigación reciente, solo el 12% de los ejecutivos en la industria musical son mujeres, lo que puede hacer que sea más difícil para las mujeres encontrar apoyo y recursos para denunciar el abuso.
Además, la industria musical tiene una cultura muy masculina y patriarcal, lo que puede hacer que sea más difícil para las mujeres hablar sobre sus experiencias y encontrar apoyo. La música es un mundo muy competitivo y las mujeres a menudo se ven obligadas a luchar por su espacio y su voz en un entorno dominado por hombres.
A pesar de estos desafíos, es importante recordar que el movimiento #MeToo ha tenido un impacto significativo en la industria del entretenimiento en general. Ha llevado a una mayor conciencia y un nuevo nivel de responsabilidad en la industria, y ha dado a las mujeres una plataforma para hablar sobre sus experiencias y encontrar apoyo.
Es necesario que el mundo de la música siga el ejemplo y cree un espacio seguro y apoyo para las mujeres que han sido víctimas de abuso. Debemos trabajar juntos para crear un entorno en el que las mujeres se sientan valoradas y respetadas, y en el que el abuso sea denunciado y castigado.