La situación económica que heredó Fujimori era un absoluto desastre. Hiperinflación rampante, empresas públicas insolventes en la mayoría de sectores productivos, controles ubicuos y asfixiantes para la importación. Un Estado, en suma, colapsado, sostiene el director del IPE.
En ese momento, la economía peruana se encontraba en una situación crítica, con una tasa de inflación que superaba el 7.000% anual. Las empresas públicas estaban al borde de la quiebra, lo que provocaba una falta de confianza en el sistema financiero y una disminución en la inversión extranjera.
Además, los controles a la importación eran tan severos que impedían el acceso a bienes y servicios esenciales para la población. Esto generaba una gran escasez de productos básicos, lo que afectaba directamente la calidad de vida de los ciudadanos.
En este contexto, Fujimori se enfrentaba a un gran reto para restaurar la estabilidad económica y recuperar la confianza de la población. Sin embargo, también había oportunidades para implementar reformas estructurales y sentar las bases para un crecimiento sostenible.
El director del IPE destaca que la situación económica que heredó Fujimori era un absoluto desastre. Esto sugiere que la tarea de reconstruir la economía y restaurar la confianza era un desafío monumental.
A pesar de los desafíos, Fujimori logró implementar algunas reformas económicas que tuvieron un impacto positivo en la economía peruana. Sin embargo, todavía hay debates sobre la efectividad de estas reformas y su impacto en la sociedad en general.
En resumen, la situación económica que heredó Fujimori era extremadamente difícil, pero también ofrecía oportunidades para implementar cambios positivos. La tarea de reconstruir la economía y restaurar la confianza sigue siendo un desafío para los líderes políticos y económicos de hoy en día.