¿Alguna vez has llegado a una entrevista de trabajo y te has sentido nervioso o ansioso por la hora de llegada? ¿Te preocupa no causar una buena impresión en el entrevistador? Según el experto en carrera y educación Robbie Bryant, de Open Study College, el tiempo perfecto para llegar a una entrevista es exactamente siete minutos antes de la hora programada.
En este artículo, exploraremos por qué es importante llegar a tiempo y cómo puedes aprovechar esos 7 minutos para impresionar al entrevistador y mejorar tus posibilidades de éxito.
¿Por qué es importante llegar a tiempo?
Llegar a tiempo a una entrevista de trabajo es fundamental para crear una buena impresión. Si llegas tarde, puedes dar la impresión de ser poco profesional y no ser capaz de gestionar tu tiempo de manera efectiva. Por otro lado, llegar 7 minutos antes de la hora programada te da la oportunidad de:
- Mostrar respeto por el tiempo del entrevistador y la empresa.
- Prepararte mentalmente para la entrevista.
- Causar una buena impresión en el personal de recepción o en el área de espera.
¿Qué puedes hacer en esos 7 minutos?
Una vez que llegues a la entrevista, puedes usar esos 7 minutos para:
- Revisar tus apuntes y documentos: Verifica que tengas todos los documentos y apuntes necesarios para la entrevista, como tu currículum vitae y una copia de la carta de presentación.
- Ajustar tu vestimenta: Asegúrate de que estés impecablemente vestido y que tu ropa sea adecuada para la entrevista.
- Prepararte mentalmente: Tómate un momento para respirar profundamente y calmarte. Puedes repetirte afirmaciones positivas para sentirte más seguro y confiado.
- Observar el entorno: Puedes usar esos minutos para observar el entorno y aprender más sobre la empresa. Puedes ver posters, fotos o información sobre la historia de la empresa.
Conclusión
Llegar 7 minutos antes de la hora programada a una entrevista de trabajo puede ser la diferencia entre causar una buena impresión y no hacerlo. Asegúrate de llegar a tiempo, revisar tus apuntes y documentos, ajustar tu vestimenta, prepararte mentalmente y observar el entorno. ¡Recuerda que la primer impresión es la que cuenta!