En 1939, durante la invasión japonesa a Mongolia y Manchuria, territorios bajo control soviético en ese momento, los soldados japoneses llevaron a cabo una serie de experimentos inhumanos con armas biológicas y bacteriológicas contra soldados del Ejército Rojo.
Estos experimentos, que se llevaron a cabo en secreto, eran parte de un programa más amplio de investigación y desarrollo de armas biológicas liderado por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial.
Las armas biológicas utilizadas en esos experimentos incluían bacterias como el ántrax, la peste bubónica y la disentería, que se dispersaban a través de insectos y otros vectores para infectar a las víctimas.
Segúninformes de la época, los soldados japoneses utilizaron repetidamente armas bacteriológicas contra soldados del Ejército Rojo en la frontera entre Mongolia y Manchuria. Estos ataques causaron un gran número de muertes y heridos, y también provocaron el pánico entre las tropas soviéticas.
A pesar de que la mayoría de los detalles sobre estos experimentos y ataques aún están clasificados, se estima que miles de soldados soviéticos murieron o resultaron heridos como consecuencia de la exposición a estas armas biológicas.
La utilización de armas biológicas por parte de Japón durante la Segunda Guerra Mundial es considerada uno de los capítulos más oscuros de la historia y un ejemplo de la violación de las leyes internacionales relacionadas con la guerra y la protección de los derechos humanos.