En una entrevista reciente en El Partidazo de Cope, el exdelantero Álvaro Negredo confesó que había un equipo en particular que le sacaba de quicio cada vez que se enfrentaba a ellos en el campo de juego. Sin dudarlo, Negredo admitió que el equipo que más le hastiaba y le generaba mayor frustración era el Osasuna.
Según Negredo, lo que más le molestaba no era la calidad o la habilidad del equipo en sí, sino el ambiente y la presión que se sentía cada vez que jugaba en su campo. Aunque confesó que el ambiente en el estadio de Osasuna era siempre electrizante y que le encantaba la energía de los aficionados, sabía que cada partido iba a ser una guerra campal.
La experiencia de Negredo en equipos como el Sevilla, Valencia y Almería le había permitido enfrentarse a una gran variedad de rivales y estadios, pero había algo en el Osasuna que le hacía sentir que cada partido era una verdadera batalla. Aunque él mismo admitió que disfrutaba del desafío y la intensidad de esos partidos, no podía evitar sentir una gran frustración y estrés cada vez que se enfrentaba al Osasuna en su propio campo.
La confesión de Negredo sobre su aversión a jugar contra el Osasuna ha generado un gran revuelo entre los aficionados y los medios de comunicación, ya que pocos jugadores han sido tan francos al hablar sobre sus sentimentos hacia un rival en particular. Sin embargo, la honestidad y la transparencia de Negredo han sido bien recibidas por muchos, que ven en sus palabras una muestra de su carácter y personalidad como jugador y persona.
En cualquier caso, la confesión de Negredo sobre su frustración con el Osasuna ha generado un interesante debate sobre la psicología y la mentalidad de los jugadores de fútbol, y cómo ciertos equipos o estadios pueden afectar su rendimiento y su estado de ánimo. Mientras que algunos jugadores pueden sentirse inspirados y motivados por la energía y la presión de ciertos estadios, otros pueden sentirse abrumados y frustrados, como parece ser el caso de Negredo con el Osasuna.