Hansi Flick vivió un momento de gran tensión en el estadio Benito Villamarín durante el partido entre el Barcelona y el Betis. La primera expulsión como entrenador del Barça le supuso una tarjeta roja que le 'apartará' de Montjuïc durante un mes y medio aproximadamente.
La impetuosa reacción del entrenador alemán tras el penalti favorable al Betis generó un gran revuelo en el estadio y en las redes sociales. La controversia surgió cuando el árbitro le mostró la tarjeta roja a Flick, lo que significaba que no podría dirigir a su equipo en un partido en casa durante varias semanas.
Según las normas de la liga, la sanción por una tarjeta roja en esta categoría puede durar entre 4 y 6 partidos, dependiendo de la gravedad de la falta. En este caso, Flick tiene que cumplir con la sanción máxima, lo que significa que no volverá a dirigir a su equipo en un partido en casa hasta finales de enero próximo.
Esta noticia ha generado un gran debate en el mundo del fútbol, con algunos expertos argumentando que la sanción es justa y otros que es demasiado severa. Sin embargo, lo que está claro es que la expulsión de Flick ha creado un gran desafío para el Barcelona en este momento crucial de la temporada.
El equipo alemán tiene que enfrentar varios partidos importantes en las próximas semanas, y la ausencia de Flick en el banquillo puede afectar significativamente su rendimiento. Sin embargo, el equipo tiene que adaptarse y encontrar formas de superar este obstáculo para mantener su posición en la tabla de posiciones.