La nacionalización de un jugador extranjero puede ser un proceso complicado y lleno de trabas burocráticas. Sin embargo, en el caso de Johan Neeskens y Hernán Sotil, dos jugadores que llegaron al Barcelona en la década de 1970, la experiencia fue muy diferente.
Mientras que Neeskens logró obtener la nacionalización española sin problemas, Sotil enfrentó una serie de obstáculos que retrasaron su proceso durante un año.
Según fuentes cercanas al club, el Barcelona había sido informado de que la nacionalización de Sotil sería un trámite rápido y sencillo. Sin embargo, la realidad fue muy diferente. El jugador peruano debió esperar durante meses para que se resolvieran los trámites necesarios para obtener su nacionalidad española.
Este retraso afectó significativamente la carrera de Sotil en el Barcelona. El jugador se vio obligado a esperar hasta que se resolviera su situación para poder jugar con la selección española, lo que le impidió competir en torneos internacionales y limitó sus oportunidades de juego con el equipo.
A pesar de los esfuerzos del Barcelona para acelerar el proceso, la nacionalización de Sotil fue un proceso lentísimo que afectó negativamente al jugador y al equipo. Es un ejemplo de cómo la burocracia y la falta de comunicación pueden afectar la carrera de un deportista.