¿Qué sucede cuando tu hijo tiene DOS hogares y DOS conjuntos de reglas totalmente OPUESTAS?

La co-parentalidad puede ser un desafío en sí mismo, pero cuando se trata de establecer normas y rutinas para tus hijos en dos hogares diferentes, las cosas pueden volverse aún más complicadas. Si eres un padre o madre que está navegando en este tipo de situación, es probable que hayas experimentado la frustración y la confusión que viene con tener que adaptarte a dos conjuntos de reglas distintas para tu hijo.

En mi caso, mi hijo de años divide su tiempo entre mi hogar y el de mi ex pareja. Aunque ambos queremos lo mejor para él, hemos desarrollado normas y rutinas diferentes en cada hogar. En mi casa, por ejemplo, tenemos una hora de acostarse específica y restricciones en cuanto al uso de dispositivos electrónicos antes de dormir. Sin embargo, en la casa de mi ex pareja, las normas son un poco más relajadas y mi hijo puede pasar más tiempo viendo YouTube o jugando videojuegos antes de irse a la cama.

Al principio, esto fue un desafío para ambos. Mi hijo se sentía confundido y frustrado porque no entendía por qué las reglas eran diferentes en cada hogar. Mi ex pareja y yo también teníamos dificultades para comunicarnos y encontrar un terreno común en cuanto a cómo manejar estas diferencias.

Pero con el tiempo, hemos aprendido a abordar estas diferencias de manera más efectiva. Una de las cosas más importantes que hemos hecho es establecer una comunicación abierta y transparente con mi hijo. Le explicamos que cada hogar tiene sus propias normas y que es importante respetarlas, incluso si no son las mismas en ambos lugares.

También hemos encontrado formas de comprometer y encontrar un término medio. Por ejemplo, hemos establecido una regla según la cual mi hijo debe cumplir con las normas de cada hogar, pero también podemos hacer excepciones ocasionales cuando sea necesario. Esto le da a mi hijo una sensación de estabilidad y predictibilidad, mientras que también le permite experimentar un poco de flexibilidad y adaptación.

Otra cosa que hemos hecho es tratar de encontrar formas de reforzar las normas y rutinas en ambos hogares. Por ejemplo, hemos establecido una rutina de acostarse en mi casa que incluye leer un libro o escuchar una historia antes de dormir. Mi ex pareja ha adoptado una rutina similar en su hogar, lo que ayuda a mi hijo a sentirse más cómodo y seguro en ambos lugares.

En resumen, la co-parentalidad puede ser complicada, especialmente cuando se trata de establecer normas y rutinas en dos hogares diferentes. Sin embargo, con comunicación abierta, compromiso y creatividad, es posible encontrar formas de abordar estas diferencias y proporcionar a tu hijo una sensación de estabilidad y bienestar en ambos hogares.

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