¿Sabes qué sucede cuando recibes a un niño como si fuera Dios en persona?

La Biblia nos enseña que cuando recibimos a un niño en el nombre del Señor, estamos recibiendo a Dios mismo. Esta hermosa enseñanza se encuentra en el Evangelio de Marcos, capítulo 9, versículo 37, donde Jesús dice: «El que reciba a un niño como este en mi Nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado».

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