La decisión de suprimir el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) en los alimentos básicos, como patatas, leche, huevos y fruta fresca, así como en otros productos como el aceite de oliva y la pasta, ha tenido un impacto significativo en la recaudación de Hacienda. Según los datos publicados mensualmente por la Agencia Tributaria, desde la entrada en vigor de esta medida en enero de 2023, la pérdida de ingresos ha superado los 2.100 millones de euros.
Esta medida, que se implementó con el objetivo de reducir la carga fiscal sobre las familias y apoyar la economía en un momento de incertidumbre económica, ha supuesto un desafío para las finanzas públicas. Aunque la medida ha sido bien recibida por muchos consumidores y ha ayudado a reducir la presión sobre los presupuestos familiares, también ha generado preocupaciones sobre su sostenibilidad a largo plazo.
En respuesta a estas preocupaciones, el Gobierno ha decidido suavizar la medida a partir de finales de este mes. A partir de entonces, los productos que actualmente tienen una tasa de IVA del 0% pasarán a tener una tasa del 2%, mientras que los que tienen una tasa del 5% (pastas y aceites de semillas) subirán al 7,5%. Esta medida se mantendrá en vigor hasta el 31 de diciembre, según la previsión del Gobierno.
Es importante destacar que esta decisión refleja la complejidad de la política fiscal y la necesidad de encontrar un equilibrio entre la protección de los ingresos públicos y el apoyo a la economía y las familias. A medida que la situación económica continúa evolucionando, es probable que el Gobierno deba tomar medidas adicionales para ajustar su política fiscal y responder a los cambios en la economía.
En resumen, la supresión del IVA en los alimentos básicos ha tenido un impacto significativo en la recaudación de Hacienda, y el Gobierno está tomando medidas para suavizar esta medida y encontrar un equilibrio entre la protección de los ingresos públicos y el apoyo a la economía y las familias.