La indignación entre los béticos está al rojo vivo después de la derrota sufrida en Villarreal el domingo. El enfoque no solo está en la actuación del árbitro Guillermo Cuadra Fernández, sino también en el papel que jugó el árbitro de VAR, Valentín Pizarro Gómez. El descontento se debe principalmente a la falta de intervención en momentos clave del partido.
Uno de los ejemplos más destacados de esta falta de intervención se dio durante el último derbi, cuando la mano de Diego Llorente fue marcada como falta por el árbitro principal, Martínez Munuera. Sin embargo, Pizarro Gómez no intervino para corregir el error, a pesar de que la mano de Llorente no estaba tan elevada como se creía inicialmente. Este incidente generó molestia entre los béticos, ya que consideran que la falta no estaba justificada.
La falta deacción de Pizarro Gómez ha generado dudas sobre su objetividad y ha llevado a muchos a cuestionar su capacidad para tomar decisiones justas. Los béticos sienten que han sido afectados negativamente por la actuación del VAR en partidos recientes y exigen justicia y transparencia en el arbitraje.
El balance negativo del Betis con el VAR y las expulsiones es un tema que preocupa a los hinchas y a la directiva del club. Es necesario que se tomen medidas para garantizar que el arbitraje sea justo y objetivo, y que se respeten los derechos de todos los equipos en la competición.